miércoles, 8 de junio de 2016

Incompatibilidad de la prostitución como trabajo y el Código Penal




Carta de una puta a un putero, Hegele Recíen

Si defiendes la prostitución como un trabajo normal es evidente que defenderás también incluirla en el sistema educativo. Sólo así se podrá evitar su marginalización, se naturalizará y se conseguirá formar a grandes profesionales. Entonces, ya cualquiera (como las niñas) podría recibir una educación «prostitucional» y ejercerla. Sin embargo, eso contradice el Código Penal y llevaría a ciertas situaciones que podrían ser calificadas de delito o que implicarían un problema a la hora de protegerlas.

«De las agresiones sexuales
Artículo 178 
El que atentare contra la libertad sexual de otra persona, utilizando violencia o intimidación, será castigado como responsable de agresión sexual con la pena de prisión de uno a cinco años».

¿Se entendería por delito lo que hace el profesorado cuando imparte las asignaturas necesarias para la carrera profesional de puta? Si hay que hacer una excepción, ¿cómo se reconocería un verdadero caso de agresión o abuso sexual? Porque si imparte una asignatura sobre prostitución, ¿cómo diferenciar si están simplemente enseñando o agrediendo sexualmente a las niñas que quieren ser futuras putas?


«Artículo 179 
Cuando la agresión sexual consista en acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal, o introducción de miembros corporales u objetos por alguna de las dos primeras vías, el responsable será castigado como reo de violación con la pena de prisión de seis a 12 años».

¿Cómo sería posible enseñar la prostitución si no se puede hacer lo que este artículo dice? Como bien sabes, la prostitución consiste en hacer todo eso. ¿No se trataría de un delito si el profesorado penetrase a una alumna o introdujese objetos en su cuerpo por estar enseñando lo necesario para su futuro trabajo?


«Artículo 180
1.ª Cuando la violencia o intimidación ejercidas revistan un carácter particularmente degradante o vejatorio».
La prostitución misma reviste un carácter degradante y vejatorio, ¿sería un delito impartirla como asignatura?
«2.ª Cuando los hechos se cometan por la actuación conjunta de dos o más personas».
Entonces no podría enseñarse las nociones básicas para aprender a hacer una orgía.


« De los abusos sexuales
Artículo 181 
1. El que, sin violencia o intimidación y sin que medie consentimiento, realizare actos que atenten contra la libertad o indemnidad sexual de otra persona, será castigado, como responsable de abuso sexual, con la pena de prisión de uno a tres años o multa de dieciocho a veinticuatro meses.
3. La misma pena se impondrá cuando el consentimiento se obtenga prevaliéndose el responsable de una situación de superioridad manifiesta que coarte la libertad de la víctima».

Este artículo es especialmente perjudicial para la enseñanza de la prostitución. Si la alumna un día no quiere hacer prácticas o algún ejercicio y el profesorado la obliga o la amenaza con suspenderla, ¿sería un delito? El profesorado estará en una situación de superioridad que coarta la libertad de la niña, ya que tiene ese poder de suspenderla.
Al tratarse de una profesión donde el sexo es protagonista, la simple enseñanza o dedicación a ella puede suponer un atentado contra la libertad o indemnidad sexual en el momento en el que la niña o puta no deseen hacer algo. Eso no sucedería con una profesora, cuyo trabajo no compromete su intimidad ni sexualidad, pero en la prostitución sí porque no da espacio para la privacidad ni lo personal. Los delitos y las violaciones serían constantes. Una ingeniera puede un día no desear ir al trabajo, y no pasa nada, pero si la puta no quiere ir al trabajo y un putero la penetra la estaría violando, al igual que si una niña que estudia prostitución no quiere hacer un trabajo y se la obliga.


«CAPÍTULO II bis
Artículo 183 bis 
El que, con fines sexuales, determine a un menor de dieciséis años a participar en un comportamiento de naturaleza sexual, o le haga presenciar actos de carácter sexual, aunque el autor no participe en ellos, será castigado con una pena de prisión de seis meses a dos años».

A priori la propia enseñanza de la prostitución estaría penalizada según este artículo: el profesorado determinando a una menor de dieciséis años a participar en un comportamiento de naturaleza sexual, o haciéndole presenciar actos de carácter sexual, participando o no en ellos, cuando, por ejemplo, le muestra fotografías o un documental, incluso si se organiza una charla sobre prostitución. Sólo la salvaría el matiz de “con fines sexuales”, porque podría alegarse que el fin de todo eso no es sexual, sino meramente educativo, para formar a grandes profesionales de la prostitución, pero entonces volvería a plantearse el problema de cómo reconocer un delito de agresión o abuso.


«Artículo 183 ter 
1. El que a través de internet, del teléfono o de cualquier otra tecnología de la información y la comunicación contacte con un menor de dieciséis años y proponga concertar un encuentro con el mismo a fin de cometer cualquiera de los delitos descritos en los artículos 183 y 189 (...)».

Habiendo leído esto podrías perfectamente denunciar al propio Código Penal por incluir este artículo que atenta contra el derecho a recibir una educación adecuada para formarse y trabajar en algo tan «digno» como la prostitución. En primer lugar, impide crear e impartir cursos de prostitución a distancia y/o enviar apuntes o material sobre felaciones, sexo anal o cualquier otra práctica sexual estudiada en las clases a través de internet, del teléfono o de cualquier otra tecnología de la información y la comunicación.
Si un día se cambiase el horario de una asignatura y el profesorado que es ¡súper enrollado! enviase mediante un mensaje de texto el aviso para impartir la clase de felaciones otro día, ¿podría considerarse un encuentro de esos sancionados en los artículos 183 y 189? Y si se impartiesen clases particulares de prostitución y un profesor o profesora concertase un encuentro con el alumnado, ¿también sería un delito por ser el fin de ese encuentro aprender a hacer felaciones? No habría manera de aprender la carrera de puta, ni en un colegio, ni en un instituto, nin en la universidad, ni mediante clases particulares, ni a distancia, ni de forma presencial.


«De los delitos relativos a la prostitución y a la explotación sexual y corrupción de menores
Artículo 188 
1. El que induzca, promueva, favorezca o facilite la prostitución de un menor de edad o una persona con discapacidad necesitada de especial protección, o se lucre con ello, o explote de algún otro modo a un menor (...)».

Y si el anterior artículo atentaba contra la enseñanza de la prostitución, este, directamente, atenta contra la propia prostitución. ¿Enseñar a ser puta a una niña o menor de edad podría considerarse, por parte del profesorado —o del padre y madre que apoyan y animan muchísimo a su hija en su vocación— inducir, promover, favorecer o facilitar la prostitución?


Con todo esto, me pregunto cómo es posible que exista un trabajo con el que haya que tener tanto cuidado a la hora de enseñarlo y de aprenderlo, que puede entrar en contradicción con las propias leyes de un Estado o que dificulte y obstaculice la detección de delitos (como las agresiones o abusos sexuales). Todo lo que se hace en la prostitución y la prostitución misma pueden constituir un delito y una violación de las leyes. En ninguna parte se recoge que lo que se realiza en la fontanería, por ejemplo, entrañe daños morales o sexuales ni atente contra alguien por realizarlo, aun en contra de su voluntad. En cambio, con la prostitución sí puede suceder todo eso.
¿En qué punto está la diferencia entre un delito —abuso o agresión sexual, prostitución infantil— contra una menor de edad y una simple práctica o trabajo de clase? En el caso de ser un contrato para la formación y el aprendizaje, ¿cómo podría el Código Penal tener utilidad si un abuso sexual podría ser ocultado o justificado alegando estar realizando un ejercicio más, como quien realiza una operación aritmética en la clase de matemáticas, ejercicio natural y del mismo carácter que esa clase, al igual que el carácter sexual es propio de la clase de prostitución?






https://www.youtube.com/watch?v=pL71OIF1kTQ


"Que esta canción se prenda en el aire hasta que vuelvan todxs. Por todas las víctimas de la trata de personas, por sus cómplices activos/as y para que las sociedades de este mundo dejen de mirar para otro lado", Murga el Remolino.


Infinitamente emotiva, intensa, comprometida y que remueve hasta las entrañas. La esperanza hecha canción, la humanidad en cada gesto y la justicia en cada voz. Palabras que son aliento y ánimo. Que se convierta en un himno de compromiso para las personas que trabajamos cada día por la igualdad y que despierta en los y las indiferentes y culpables la empatía, solidaridad y humanidad que han perdido hace tanto tiempo. 



jueves, 2 de junio de 2016

«Sin la prostitución los hombres violarían»


 Carta de una puta a un putero, Hegele Recíen

Aceptar la prostitución para que los hombres no violéis a las mujeres quiere decir que vosotros sois seres irracionales dominados por vuestro pene. Es curioso que todas las personas hayamos sido socializadas para controlar nuestros instintos (como el hambre) y poder convivir con otros seres humanos sin dañarlos y, sin embargo, vosotros sigáis siendo incapaces de dominaros, teniendo incluso que sacrificar personas para que os desahoguéis sobre ellas e impongáis vuestra voluntad sobre la suya.
La sociedad teme que vuestra supuesta incapacidad de controlaros os lleve a violar a una mujer, entonces decide inventar la prostitución, para que hagáis con las putas eso que no quiere que hagáis con todas las mujeres. Y ese hecho, ese sacrificio de mujeres, pasa a denominarse «mal menor». ¡Un mal menor cuando millones de mujeres y niñas son prostituidas! ¿Cómo va a ser un mal menor si se trata de millones, ¡millones!, de personas? Ni siquiera tratándose de dos mujeres o de dos niñas sería justo. ¿Por qué, si sois incapaces de controlaros hay que crear la figura de una sierva? Si una persona es incapaz de dominar su agresividad y asesina a alguien, en seguida se censura y condena, ¿por qué entonces a un putero, movido por instintos tan animales y primitivos, no sólo no se os cuestiona, sino que se os da un cuerpo sobre el que atentar? Es lo mismo que sucede con los violadores y feminicidas, abusan de todas las mujeres que quieren porque, en su sociedad machista, nadie va a cuestionar su actitud ni, mucho menos, va a hablar sobre los derechos de la mujer a una vida segura y libre.
La sociedad da por normal que, si los puteros no tenéis mujeres para comprar y «desahogaros», las vayáis a buscar donde sea para violarlas y hacer todo lo que no se os permite hacer con las putas. ¿Te imaginas a alguien diciendo que va a agredir a una persona negra si no sacrifican a unas cuantas para que las pueda golpear? ¿Te imaginas que una sociedad inventase como trabajo propio de las personas negras el que una blanca las golpease, para así evitar que no lo hiciese con el resto? Semejante criminal incivilizado sería cuestionado de inmediato, pero como se trata de un hombre machista no se hace nada.
Estás dando por hecho que tú, por ser hombre, eres una bestia, ¿pero qué clase de hombre puede decir eso de sí mismo? ¿Dónde están los demás hombres que deberían sentirse ofendidos al escuchar hablar así de los de su propio sexo? Y hasta te atreves a dar ese ultimátum: «o me dejáis tener putas o violaré mujeres; o sacrificáis a algunas para que sean prostituidas y me corra sobre ellas o lo haré igualmente, pero con todas las mujeres que me encuentre». ¿Cómo es posible que se tenga como algo normal que un hombre necesite copular como una bestia, incluso dañando a otros seres humanos e imponiendo esa necesidad? ¿Por qué nunca se ve cierta anormalidad en tu carácter animalizado?
Llegas incluso a justificarte diciendo que tú tienes unas necesidades sexuales mayores a las de las mujeres. Paradójicamente, esa afirmación te condena, porque estás aceptando que, aunque las mujeres no deseen tener sexo tan a menudo, lo van a tener igual sólo porque tú sí deseas tenerlo. Sí dijeses: «Me masturbo más que la mujer porque tengo más deseo sexual que ella», pues no cometerías ningún delito, pero si dices: «Quiero putas o violo porque tengo más deseo sexual que las mujeres», estás imponiendo tu voluntad y deseos, como los únicos válidos y que deben respetarse, incluso sobre otras personas. Si tus necesidades las satisfaces con y en tu propio cuerpo (con la masturbación, por ejemplo) no dañas a nadie, pero si necesitas a las mujeres para eso, estás imponiendo tus deseos sobre los de ellas, ya que estás utilizando un cuerpo ajeno a ti para satisfacerte, sin que esa persona quiera ni lo necesite tanto como, supuestamente, lo necesitas tú, y eso se llama violación. Queda claro, pues, que la prostitución es una violación, es imponer a las mujeres relaciones que no desean, es subordinarlas y ponerlas a tu disposición.
Se consiente entonces que los puteros abuséis «sólo» de algunas mujeres (o abusáis de algunas o abusáis de todas) y se crea una forma de violar «sólo» a algunas mujeres para que no violéis a todas, se inventa un «oficio» que consiste en que le hagan a algunas lo que no se quiere que se les haga a todas. Para ello, se parte de que algunas mujeres pueden ser sacrificadas, de que no todas tienen que respetarse, y se divide a las mujeres en las que no merecen ser violadas (las decentes) y las que sí (las indecentes), siendo estas últimas las usables, las violables, las que valen tan poco que pueden ser sacrificadas para que tú las uses y dañes a tu antojo. Es por eso que cuando una puta es asesinada se niega que eso sea violencia de género y a nadie le importa ese asesinato. Las putas son mujeres, como todas, sólo que sobre ella, ¡aún por encima!, recae el estigma que tú le pones cuando decides que alguien tiene que servirte sexualmente.
Esa desprecio hacia las putas queda claro: «Sin putas los hombres violarían mujeres», como si las putas no fuesen mujeres. ¿Cómo se las va a proteger si las que se van a tener que prostituir son también mujeres? ¿A quién entonces se quiere defender? Dentro de esa «categoría» de mujeres, la sociedad cree que hay algunas que son «menos mujeres» y cuya suerte poco importa.
¿Y qué criterio se va a seguir a la hora de elegir cuáles serán putas? ¡Oh, claro! Pues el que se está siguiendo ahora: se legaliza o regula la prostitución para que se convierta en un «trabajo como cualquier otro». Entonces, las mujeres prostituidas no pueden salir de ese mundo, porque, si es un trabajo, nadie les va a facilitar ninguna salida, así como nadie se las facilitaría a una profesora para que dejase el mundo de la educación, es absurdo, si ya tiene derechos, salario y protección, ¿para qué iba a querer dejar ese mundo? Y si nadie les facilita una salida a las putas, ellas no pueden, pues recordemos que un 90%, por lo menos, son víctimas de trata y otras muchas son personas sin recursos para poder formarse y trabajar.

Por lo tanto, las putas seguirán siendo aquellas secuestradas por mafias, lo cual implica que tú has elegido cuáles van a ser las sacrificadas por la sociedad, ya que, si esas mujeres y niñas fueron secuestradas, fue precisamente porque a los puteros os gustan unas determinadas mujeres, es decir, pertenecientes a ciertos países, con ciertos rasgos físicos y determinadas edades. También estarían condenadas a la prostitución las mujeres pobres o inmigrantes. Y, con lo que gusta tener el control y obtener placer gracias a la convicción de que eres superior, imagina la situación: tú eres superior porque eres hombre, porque no te han sacrificado, porque no te han secuestrado, porque no eres inmigrante, porque eres el que exige y porque tienes el dinero. Así que, además de conseguir que la sociedad sacrifique mujeres para tu satisfacción, eres tú quien elige quiénes van a ser, de dónde y de qué edad.


miércoles, 1 de junio de 2016

«La prostitución es más digna que limpiar váteres»


«Carta de una puta a un putero», Hegele Recíen.

Según tú, la prostitución es mejor que otros oficios como limpiar váteres. Yo, desde luego, no sé cómo tú limpias o has visto limpiar el váter, pero suele hacerse con guantes. Y, precisamente, si la prostitución fuese un trabajo, se utilizarían guantes, así como los utiliza cualquiera que esté en contacto con otro cuerpo humano o con algo (como la comida) que vaya a destinarse a otra persona. En los trabajos hay unas medidas higiénicas (para la persona trabajadora y la clientela) que hay que respetar, por lo que las putas tendrían que llevar (al igual que una médica, una cirujana o una cocinera) guantes, mascarilla, ropa adecuada, etc. Si de verdad fuese un trabajo como cualquier otro, tendrían que ir protegidas, no sólo por fuera (guantes, mascarilla, ropa adecuada), sino también por dentro, para proteger su boca, su ano y su vagina.
A pesar de haberse establecido esas medidas para proteger la salud de las personas, para ti, limpiar váteres con guantes y productos sigue siendo algo denigrante, sucio e indigno. No opinas lo mismo, sin embargo, de tener que hacerte una felación, aguantar que me introduzcas objetos por la vagina o arriesgarme a contagiarme de tus enfermedades. Es mejor que tú me obligues a tragar tu semen y me orines encima que el hecho de trabajar limpiando váteres. Es mejor tener que tocar directamente con mis manos tu pene o tragar y chupar todo lo que me ordenas, a tener que «tocar» indirectamente con escobillas y guantes un retrete, que ni siquiera son las heces en sí, no como en el caso de tu semen u orina. Y digo yo que, si tan repugnante te parece limpiar un váter por poder contener heces, y sobre todo heces de otra persona, ¿cuándo quieres defecar encima de mí no estamos hablando también de tocar heces ajenas? O incluso cuando quieres tener un contacto sexual conmigo, ¿no se trata también de estar en contacto con fluidos y cuerpos de cientos de hombres distintos y desconocidos?
Te produce asco saber que dentro de un inodoro está lo que la gente expulsa de su cuerpo, ¿no es también tu semen, tu orina, tu saliva y tus heces lo que tú expulsas de tu cuerpo? Las putas no podemos ser comparadas a las limpiadoras, porque ellas no tienen que introducirse las heces del retrete en su vagina ni tienen que tragar la orina o el semen, porque ellas no están expuestas sin protección a nada de eso. Más bien compáranos con el inodoro, porque es el que recoge los fluidos y excrementos de quien lo usa y al que nadie protege, ni en su interior ni en su exterior con guantes o mascarillas. Nosotras, al igual que el váter, estamos en contacto directo con cuerpos y fluidos extraños y los recibimos en nuestras entrañas mismas.
Limpiar es mucho más higiénico que ser puta, las putas “hacen su trabajo” con la boca, con su vagina y con su ano. Dime en cuántos trabajos las personas tienen que hacer eso, dime en cuántos trabajos las personas han de introducir dentro de su cuerpo objetos, fluídos u otros cuerpos.